Leyendo Ana de las Tejas Verdes
Entre los centenares de bayas rojas se oyen las risas de las hadas porque saben que la primavera pronto vendrá.
«Estás hermosa», me dice una antigua alumna de tejido. Una de esas personas que el camino te pone para recordarte que la vida también lo es. De eso, precisamente, trata Ana de las Tejas Verdes, una preciosa novela escrita por Lucy Maud Montgomery y publicada por primera vez en 1908. Es la primera de una saga de ocho libros a los que le siguen en orden de lectura: Ana, la de Avonlea; Ana, la de la Isla; Ana, la de Álamos Ventosos; La Casa de los Sueños de Ana; Ana, la de Ingleside; El Valle del Arco Íris; y Rilla, la de Ingleside.
En sus páginas conocemos a Anne Shirley, una niña llena de imaginación y muy conversadora a la que el destino, tras dejar atrás las paredes frías de un orfanato, le tiene preparados otros planes: una segunda oportunidad en la granja de Tejas Verdes junto a los hermanos Marilla y Matthew Cuthbert. La historia nos relata de forma encantadora sus vivencias mientras se convierte en una jovencita. Todo en un entorno idílico, con esa vibra cottagecore que tanto nos gusta.
Una linda opción a la hora de elegir el libro son las ediciones de Editorial Catapulta, que vienen con ilustraciones y la traducción completa del original. Me gustó especialmente eso. Como suele pasar con la mayoría de los clásicos, pude encontrarlo en la biblioteca pública. Aunque después, al devolverlos, dejan un triste huequito entre mis estantes. Siempre prometo comprarlos más adelante hasta que se cruza otra historia y bueno…
Al principio, al ser una novela tan primaveral, estuve a punto de abandonarla. Es más, empecé a leer El Castillo Azul, de la misma autora, pero al final volví y fui feliz.
«Hay tantas Annes diferentes dentro de mí», dice ella, y no puedo sentirme más identificada. Un día estoy de mal humor con los pies mojados bajo la lluvia, y al otro viéndome angelicalmente buena, leyendo con el solcito en mis espaldas y el mate al lado. Eso es Ana: una historia que te invita a reenamorarte de la vida, a deleitarte con lo pequeño y a celebrar tu propia autenticidad.
Todo esto me hace darme cuenta de que es en mi pequeño mundo, rodeada de las cosas que me gustan, donde me siento completamente feliz y agradecida.
Tan inspirada estaba que me puse a hacerle un comedero a los gorriones, de los que ya les hablé. Son mis amiguitos. Compré un poco de semillas para aves, en lugar de las miguitas de siempre, pero funcionó a medias porque le tenían un poco de desconfianza. Así que terminé tirándoselas directamente en la vereda, donde ahí sí las comen a gusto ¡y hacen un desparramo! Auguro una primavera para nada aburrida.
“Daré lo mejor de mi vida y la vida me dará lo mejor de ella.”
— Lucy M. Montgomery, Ana de las Tejas Verdes
Y eso es todo por hoy, deseo haberte contagiado las ganas de leer este clásico y que te haga tanto bien como a mí. Yo no sé, pero estoy muy tentada a continuar con la historia. Por último, si este rinconcito te inspiró o te hizo compañía, podés apoyarlo acá y ayudarme a alcanzar mi objetivo del mes. ¡Así podré comprar más libros tan hermosos como este! ;) Te invito también a suscribirte para recibir novedades. Desde ya muchas gracias, tu aporte significa un montón.
Me encantará saber de vos en comentarios; por favor, no olvides incluir tu nombre en ellos.
Un cariño y hasta la próxima, Ale.♡
«Estás hermosa», me dice una antigua alumna de tejido. Una de esas personas que el camino te pone para recordarte que la vida también lo es. De eso, precisamente, trata Ana de las Tejas Verdes, una preciosa novela escrita por Lucy Maud Montgomery y publicada por primera vez en 1908. Es la primera de una saga de ocho libros a los que le siguen en orden de lectura: Ana, la de Avonlea; Ana, la de la Isla; Ana, la de Álamos Ventosos; La Casa de los Sueños de Ana; Ana, la de Ingleside; El Valle del Arco Íris; y Rilla, la de Ingleside.
En sus páginas conocemos a Anne Shirley, una niña llena de imaginación y muy conversadora a la que el destino, tras dejar atrás las paredes frías de un orfanato, le tiene preparados otros planes: una segunda oportunidad en la granja de Tejas Verdes junto a los hermanos Marilla y Matthew Cuthbert. La historia nos relata de forma encantadora sus vivencias mientras se convierte en una jovencita. Todo en un entorno idílico, con esa vibra cottagecore que tanto nos gusta.
Una linda opción a la hora de elegir el libro son las ediciones de Editorial Catapulta, que vienen con ilustraciones y la traducción completa del original. Me gustó especialmente eso. Como suele pasar con la mayoría de los clásicos, pude encontrarlo en la biblioteca pública. Aunque después, al devolverlos, dejan un triste huequito entre mis estantes. Siempre prometo comprarlos más adelante hasta que se cruza otra historia y bueno…
Al principio, al ser una novela tan primaveral, estuve a punto de abandonarla. Es más, empecé a leer El Castillo Azul, de la misma autora, pero al final volví y fui feliz.
«Hay tantas Annes diferentes dentro de mí», dice ella, y no puedo sentirme más identificada. Un día estoy de mal humor con los pies mojados bajo la lluvia, y al otro viéndome angelicalmente buena, leyendo con el solcito en mis espaldas y el mate al lado. Eso es Ana: una historia que te invita a reenamorarte de la vida, a deleitarte con lo pequeño y a celebrar tu propia autenticidad.
Todo esto me hace darme cuenta de que es en mi pequeño mundo, rodeada de las cosas que me gustan, donde me siento completamente feliz y agradecida.
Tan inspirada estaba que me puse a hacerle un comedero a los gorriones, de los que ya les hablé. Son mis amiguitos. Compré un poco de semillas para aves, en lugar de las miguitas de siempre, pero funcionó a medias porque le tenían un poco de desconfianza. Así que terminé tirándoselas directamente en la vereda, donde ahí sí las comen a gusto ¡y hacen un desparramo! Auguro una primavera para nada aburrida.
“Daré lo mejor de mi vida y la vida me dará lo mejor de ella.”
— Lucy M. Montgomery, Ana de las Tejas Verdes
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Y eso es todo por hoy, deseo haberte contagiado las ganas de leer este clásico y que te haga tanto bien como a mí. Yo no sé, pero estoy muy tentada a continuar con la historia. Por último, si este rinconcito te inspiró o te hizo compañía, podés apoyarlo acá y ayudarme a alcanzar mi objetivo del mes. ¡Así podré comprar más libros tan hermosos como este! ;) Te invito también a suscribirte para recibir novedades. Desde ya muchas gracias, tu aporte significa un montón.
Me encantará saber de vos en comentarios; por favor, no olvides incluir tu nombre en ellos.
Un cariño y hasta la próxima, Ale.♡


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