Un libro para enfrentar nuestros miedos y empezar de nuevo
Vianne Rocher y su pequeña hija Anouk, en la novela Chocolate de Joanne Harris , llegaron traídas por el viento de carnaval al pequeño pueblo francés de Lansquenet. Un lugar que, pese a su aspecto gris y desabrido, las invitó a abandonar su vida itinerante. Vianne vio en él la oportunidad de un nuevo comienzo, un rincón para quedarse y encontrar tal vez su hogar. Pronto, los habitantes del pueblo — sobre todo los desplazados por dogmas religiosos — descubrieron en ella y en su chocolaterie un refugio; un lugar donde sentirse comprendidos. De ahí que el chocolate se volvió una dulce excusa para ser vistos. Pienso en mi propia vida itinerante, aunque casi nunca me haya movido de esta ciudad. Pienso en mi vida de búsquedas y huidas. Veo lo valiente que fue Vianne al dejar de escapar de sus miedos, de su pasado, de ella misma… Mientras le daba vueltas a esto, volvió a visitarme el gorrioncito. Desde el paredón todavía cubierto de escarcha, piaba con urgencia reclamando sus...

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